sábado, 29 de agosto de 2009

El pueblo que salió a preguntar por consumo de droga y alcohol

En Justiniano Posse, una encuesta sirvió para trazar un diagnóstico del problema.

Corresponsalía

Justiniano Posse. Es historia sabida que la presencia de las drogas dejó hace años de ser un problema sólo de las grandes ciudades y que invadió hasta los más pequeños pueblos que se creían, hasta una década atrás, fuera de su alcance.

En Justiniano Posse, localidad de 8.500 habitantes cercana a Bell Ville, parecen haber aprendido que para enfrentar un problema primero hay que asumirlo. Y en ese marco, decidieron encarar un diagnóstico de situación. El relevamiento arrojó datos que sorprendieron a algunos.

Por ejemplo, de los 31 docentes consultados, el 65 por ciento manifestó no haberse enfrentado nunca a la situación de encontrar un alumno bajo efectos de alguna droga. El seis por ciento respondió que sí, y admitió también que no supo cómo abordarla.

Mientras, la encuesta sobre 128 personas de entre 11 y 45 años, marcó que el 61 por ciento manifestó consumir alcohol y cigarrillos, siendo la edad de inicio promedio entre los 13 y 14 años.

Respecto de las drogas “ilegales”, un cuatro por ciento dijo haber consumido o hacerlo actualmente. La más citada fue la marihuana.

Sumando. El año pasado, el área de Acción Social del municipio comenzó a trabajar en la problemática del consumo de drogas. Se concretaron varias jornadas de capacitación, a través de la Asociación Civil Programa del Sol, de Córdoba. Luego, se concluyó que se necesitaba tener un diagnóstico del problema, que se realizó mediante entrevistas, encuestas y relevamiento de documentos, con integrantes del Programa del Sol y del grupo de vecinos capacitados en 2008.

Una conclusión es que si bien la admisión de la presencia de las drogas ilegales en el pueblo puede haber sorprendido a algunos vecinos, aparece como más problemática en su dimensión el consumo de las legales, como el alcohol o el tabaco. “Eso se percibe desde las instituciones escolares y sanitarias y desde los mismos jóvenes”, se apuntó. Mientras, en la percepción de la población en general aparece el consumo de drogas ilegales como más problemático.

En tanto, como “una importante fortaleza” se percibe aún la existencia de relaciones entre familias e instituciones que son parte de una red de contención. En esos casos, las comunidades de menor tamaño sí parecen conservar una ventaja respecto a las grandes urbes.

Luego del diagnóstico, el compromiso es el de diagramar líneas de acción preventiva.

Fuente del periodico: La Voz del Interior

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